Historia de La Casona
No es claro cuándo se inicia la construcción de La Casona, hay quien la fecha en 1684, otros a fines del Siglo XVIII. Se dice también que Martín Miguel de Güemes pudo haber pernoctado en La Casona. Lo que si está probado es que en esta Casona se produjo un enfrentamiento entre Felipe Varela y su montonera con el terrateniente Messonez en 1867: según el relato, Felipe Varela y sus jefes se detuvieron a descansar en la galería exterior del inmueble cuando se dirigían a la ciudad de Salta. Apenas a los caballos pararon la marcha, quienes permanecían escondidos en el interior de la vivienda ejecutaron varios disparos. Los montoneros también abrieron fuego, dando inicio así a un breve enfrentamiento. Al día de hoy, todavía persisten en las puertas de la fachada los rastros y huellas de algunos de aquellos fusiles.
La familia Messonez fue propietaria durante largo tiempo de la Casona. Don Silvestre Messonez, de profesión agricultor, fue uno de sus primeros dueños hacia mediados y fines del siglo XVIII. Allí, según cuentan, recibía a las caravanas de Belenistos o «Belenchos» procedentes de los pueblos fronterizos de Catamarca, específicamente de Belén y Santa María, las que llegaban con frutos regionales, telares y vinos para su final comercialización en las famosas ferias de Sumalao. Era un acontecimiento importante que vivía cada año el pueblo que fungía así como puerta de entrada y salida de los Valles de Lerma y Calchaquí, con una parada exclusiva en la Casona.
La inauguración en 1907 de la estación del ferrocarril (momento en el que pueblo «Puerta de Díaz» cambió su nombre por el de «Coronel Moldes») y la creación en 1911 de la «Escuela Práctica de Agricultura» promovida por el Ministerio de Agricultura de la Nación, le dieron un fuerte impulso a la localidad, dando inicio a una etapa muy prospera. Coronel Moldes se convirtió en el destino de un importante contingente de profesores, ingenieros y visitantes. En este escenario, la Casona también cumplió con la función de hospedar a quienes llegaban al pueblo.
A partir de los años ’30 del siglo pasado, la Casona se convirtió en residencia de médicos que llegaban a Coronel Moldes, y que también atendían pueblos vecinos como Ampascachi, La Viña y Guachipas. En 1932 se funda una Estación Sanitaria en Coronel Moldes a cargo del Dr. Herbert Otto Rother, de origen alemán. Al Dr. Rother lo sucedería el Dr. Helmuth Jan Rashke, también alemán, y a este el Dr. August Ingier, un noruego que se desplazaba por el pueblo en su bicicleta. El último de los médicos extranjeros que llegó a Coronel Moldes fue el Dr. Boris Akulov, procedente de Rusia. Todos ellos, como los jóvenes médicos egresados de universidades nacionales que les siguieron, hicieron de la Casona su residencia y su punto de encuentro con otros profesionales. Allí también brindaban asistencia médica por lo que es posible afirmar que el inmueble funcionaba como una suerte de «salita médica».
Años despúes, la Casona quedó a cargo de la Dra. Adela Caro, quien fue primera odontóloga de la provincia, graduada en la Universidad Nacional de Córdoba, al ser nombrada en 1957 con el cargo de Auxiliar Mayor Odontólogo de la localidad de Coronel Moldes, haciendo de La Casona su consultorio.
Por aquellos años la Dra. Caro se casa con Jan Korseniecki, de origen polaco, quien años después instalaría un surtidor de gasolina, aceite y querosene, el único surtidos del Valle de Lerma, el cual funcionó hasta 1970.
En 1948 un terremoto provocó derrumbes en casi todas las casas del pueblo. La Casona sufrió el desplome de su galería frontal, la que debió ser reconstruida reemplazando sus antiguas columnas de quebracho por unas de adobe. Algunas de las viejas columnas de madera fueron reutilizadas para reemplazar algunos pilares de la galería interior.
Tras el fallecimiento de Adela Caro, la Casona quedó en manos de su sobrina Laura Marrupe Caro y de sus hijas María Laura Fuentes y María Luisa Fuentes, quienes a fin de preservar el patrimonio cultural y familiar, decidieron convertirla en un lugar de descanso. Y a inicios del 2004, las hermanas Fuentes Marrupe arreglaron y decoraron la casa para convertirla en hostal, La Casona de Moldes.